Imagina que recibes una llamada de un número que reconoces. Al otro lado, una persona dice ser un gestor de tu banco. Conoce tus datos personales y te informa que alguien está intentando vaciar tus cuentas. Para evitarlo, te pide que confirmes determinada información o que realices una serie de operaciones. Todo parece normal, aparece el nombre de tu banco en pantalla y la música de espera es la habitual. Pero cuidado, quien te está llamando no es tu banco.
Nos encontramos ante el denominado ID spoofing: la falsificación del identificador de una comunicación para hacerla parecer procedente de una entidad bancaria. Es una modalidad de fraude cada vez más frecuente, de hecho en los últimos meses hemos recibido en el despacho varios casos de personas víctimas de este engaño.
Ante estas situaciones, los bancos culpan al cliente, cuando los responsables son ellos. Y es que en los supuestos de suplantación de identidad, la normativa establece un régimen de responsabilidad muy exigente para las entidades bancarias. El banco debe acreditar que la autenticación fue correcta, que no existió un fallo de seguridad y que el usuario actuó con negligencia.
Por tanto, si alguna vez te ocurre, no aceptes la respuesta de tu banco. Asesórate, podrías tener derecho a recuperar el dinero perdido.


