Según los hechos probados, la acusada sacó a su perro de raza American Staffordshire Terrier suelto y sin bozal a la calle, a sabiendas de que pertenecía a una raza de perros potencialmente peligrosos y que existía riesgo de que pudiera menoscabar la integridad física de las personas con las que se encontrara. El animal corrió hacia la menor, se abalanzó sobre ella y comenzó a morderle. Como consecuencia de la agresión la niña sufrió lesiones y secuelas.
La Sala considera que se trata de una imprudencia grave; a su juicio basta un examen de la normativa que impone el cuidado y la cría de un animal de esta raza para percatarse del potencial riesgo que su descuidada tenencia puede conllevar. La acusada, a sabiendas de que su perro pertenecía a una raza de perros potencialmente peligrosos, faltó a las más elementales reglas de prudencia, con infracción de las normas reglamentarias, y puso en riesgo la integridad física de las personas con las que se pudiera encontrar el animal.
Sirva esta reciente Sentencia para concienciarnos y recordar la responsabilidad que tienen los dueños de determinadas razas de perros. Obviar este hecho puede implicar no solo tener que indemnizar a la víctima, sino incluso responder penalmente por la comisión de un delito.



